El Dasein en un Mundo Deconstruido

 

Vivimos en una era posmoderna definida por la deconstrucción, la liquidez cultural y la fragmentación de los significados. En este contexto, técnicas artísticas como el mash up, el cut up y el collage emergen no solo como estrategias estéticas, sino como metodologías epistemológicas y políticas. Estas prácticas, aunque diversas en su ejecución, comparten un mismo principio como la apropiación y reconfiguración de materiales preexistentes para generar nuevos sentidos. Pero más allá de lo artístico, estas técnicas reflejan una condición social y económica en la que la información, los medios y la cultura son campos de batalla. Frente a un mundo decadente, donde los sentidos humanos han sido suplantados por extensiones mediáticas —como ya advirtió Marshall McLuhan—, se hace urgente una reapropiación rebelde de los medios, no como consumidores pasivos, sino como productores mutualistas. Vamos a explorar cómo estas variaciones metodológicas pueden servir como herramientas para reencontrar el Dasein heideggeriano, el Ser auténtico, en medio del caos posmoderno, proponiendo una visión tradicional en lo político pero revolucionaria en lo económico con un mutualismo comunitario que reconstruya lo social desde la descomposición.  


Tres Caras de un Mismo Método


El collage, el cut up y el mash up son técnicas que surgen de la lógica del fragmento y la recombinación. El collage, heredero de las vanguardias del siglo XX como dadaísmo y surrealismo, descontextualiza imágenes y textos para crear nuevas narrativas. El cut up, popularizado por William S. Burroughs y Brion Gysin, implica cortar y reorganizar textos para revelar significados ocultos, casi como un método de adivinación posmoderna. El mash up, hijo de la era digital, mezcla canciones, videos o datos para producir obras nuevas a partir de lo ya existente.  

Aunque distintas, estas técnicas comparten una esencia común en la muerte del autor y el culto al ensamblador que en la posmodernidad, la originalidad absoluta es un mito. Barthes ya declaró la "muerte del autor", y estas técnicas lo confirman, el creador no es un genio aislado, sino un recombinador, un hacker cultural que subvierte los materiales disponibles. La deconstrucción como método que Derrida mostró en todo significado es inestable. Al cortar, pegar y mezclar, estas técnicas exponen esa fluidez, revelando que la cultura es un palimpsesto infinito. La resistencia a la linealidad frente al relato único ya sea el del capitalismo, la historia oficial o los medios masivos, estas prácticas proponen multiplicidad, caos controlado, un anti-discurso.  

Pero más allá del arte, estas estrategias tienen implicaciones profundas en lo social y lo político.  


La Posmodernidad como Campo de Batalla


McLuhan entendió que los medios son extensiones de los sentidos humanos. La escritura extendió la memoria, la radio el oído, la televisión la vista. Pero en la posmodernidad, esta extensión ha devenido en sustitución y ya no usamos los medios, los medios nos usan. Las redes sociales reemplazan la experiencia directa, los algoritmos deciden qué sentir, y la cultura líquida nos sumerge en un presente eterno sin profundidad.  

En este contexto, el mash up, el cut up y el collage se convierten en herramientas de resistencia o en armas de desinformación. Si el sistema nos obliga a consumir fragmentos como noticias efímeras, memes, trends la respuesta no es rechazarlos, sino apropiárselos y reconfigurarlos. Como dijo Debord: "El plagio es necesario, el progreso lo implica".  

Aquí surge una paradoja, mientras el capitalismo late tardío convierte todo en mercancía reciclable, estas técnicas, aunque se basan en el reciclaje, lo hacen con un fin subversivo. No se trata de consumir, sino de producir desde los escombros.  


Economía Rebelde y Reencuentro del Dasein


Frente a esta alienación mediática y cultural, se necesita una respuesta que sea, al mismo tiempo, tradicional y revolucionaria. Tradicional en el sentido político un retorno a lo comunitario, a las estructuras orgánicas que el liberalismo disolvió. Revolucionaria en lo económico no el socialismo estatista, sino el mutualismo, donde los productores se asocian libremente sin intermediarios parasitarios.  

El Dasein se ha perdido en la hipermediación. Vivimos en un mundo de representaciones, lo auténtico es reemplazado por su simulacro. Pero el mash up, el cut up y el collage, al obligarnos a interactuar críticamente con los materiales, pueden ser ejercicios de autenticidad sea producción en lugar de consumo en vez de recibir pasivamente los mensajes, el sujeto los interviene, los posee, los hace suyos. Estas prácticas, aunque pueden ser individuales, tienen mayor potencia cuando son colectivas en el sampleo colaborativo o el crowdsourcing artístico. El reencantamiento del mundo, la recombinación creativa es un acto casi mágico, una forma de encontrar conexiones donde el sistema impone caos.  


Recomponer el Mundo desde sus Fragmentos


El posmodernismo nos deja un mundo roto, pero en esos pedazos está la semilla de lo nuevo. El mash up, el cut up y el collage no son solo técnicas artísticas, son metáforas de una posible reconstrucción social. Frente a la decadencia, la respuesta no es la nostalgia reaccionaria ni la sumisión al progreso vacío, sino una rebelión mutualista al utilizar los medios como armas, no como cadenas, al reemplazar el consumo pasivo por la producción comunitaria, al reencontrar el Dasein en la creación, no en la recepción.  

McLuhan temió el día en que los medios reemplazaran por completo los sentidos humanos. Ese día ha llegado, pero no es el fin es el momento de cortar, mezclar y recomenzar. No somos espectadores del medio somos participantes en el medio. 


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